
¡¡Despierta!! ¡¡Despierta!!
Se escuchaba a lo lejos un murmullo, un escalofrío iba petrificando su cuerpo inerte, mientras el calor se desvanecía poco a poco. El agua cayendo, impactando su rostro imperfecto. Mirada hipócrita, sonrisa petulante frente a él.
Levanta el cuerpo inerte, flaquea al caminar por aquel pasillo sombrío, no se siente a si mismo; una mano sobre su hombro lo sorprende, pero él sigue caminando, tropieza, se golpea, se levanta y sigue caminando, cada obstáculo interrumpe inútilmente su paso.
Hoy ha decidido arrasar con todo, las lágrimas que marcan su camino son inspiración de un inminente suceso; los recuerdos inundan sus pensamientos, malos o buenos, tristes y felices, solo son recuerdos.
Nace una sonrisa, gacha la cabeza mira sus pies, arma fundamental de cada avance, sabe que el camino es largo, pero sueña con pasos cortos queriendo nunca llegar al final, juega como niño, imagina como bebe, no quiere ver lo que hay fuera de esos limites incomprendidos por adultos inmaduros, su alma canta en aquel camino que fortalece su espíritu. Y sabe que llegará aquel final.
Sueña, ¡sí!, sueña con que algún día poseerá las estrellas en sus manos, con que alcanzará la luna solo para entregarle un dibujado beso, con sumergir su piel desnuda en la marea tormentosa, con escuchar los latidos de su amor perdido en el afán de una dulce espera. Sueña… ¡Si!...sueña.
¡¡Despierta!! ¡¡Despierta!!
¡¡Sueña!! ¡¡Sueña!!
¡Todo vale la pena!
Cándidas melodías inundan sus tímpanos, voces de ángeles lo acompañan en su destino. Sabe que se acerca lo que espera, sabe que todo esta cerca, siente su corazón latir raudamente, nada lo detiene, ahora es para siempre.
Y sabe que llegará el final.

