martes, 5 de agosto de 2008

Fugaz


Corre el viento que deja mi sangre enfriar,
Corre el tiempo que no deja respirar;
Todos los cabellos alborotados están,
El bullicio rompe todo bienestar.

Es de noche y las estrellas no quieren brillar
La luna, esta vez, solitaria está.
Todo corre sin poder parar.

La velocidad es debilidad
De pasos que no reparan a meditar
Y corren sin poder parar.

El viento corre, ellos también.
El sendero está oscuro y aún hay mucho que hacer
Pequeñas luces invaden, de nuevo, el camino
Y todo vuelve a empezar otra vez.

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