martes, 5 de agosto de 2008

¡Ya suéltame!


Tengo algo atorado en la garganta
que quiere salir a gritar
y no dejo de pensar
en todo el daño que tu compañía,
triste y vacía,
me ocaciona;
en tus reproches infundamentados
y tu mirada esquiva.
Todo lo que buscaba era algo de paz
pero tenerte cerca
solo alborota la rutina
a la que me sometíste
y no te das cuenta de todo el dolor
que en mí influíste.
Y por más que intente
para tí nunca seré la mujer perfecta
porque lo único que ves en mi
son los errores que más te afectan.
Lo único que te pido
es que me dejes ir.
¡Ya suéltame las cadenas!

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